Ensayo íntimo que interpela un paisaje a través de tres diferentes escalas de una cámara oscura: el ojo, la cámara y una cabaña.
Una película experimental que parte desde la experiencia, incentivando la exploración fílmica, ahondando en su materia y en la reflexión por la imagen pura. A través de este ensayo, Carlos Vásquez Méndez pone a prueba distintas herramientas fotográficas para indagar en cómo se construye la percepción y qué tanto puede cambiar aquella imagen. El dispositivo es simple, probar con variaciones cómo un mismo paisaje puede transformarse según la forma en que se lo mira y registra. Desde la intención hasta la técnica, el filme abre un espacio de reflexión sobre los límites entre intención y accidente, entre observación y creación. Esta búsqueda, de algún modo, genera una inquietante atmósfera que no deja de tener algo completamente intrigante, que permite al espectador cuestionar sus propias concepciones de imagen y cuáles son las distintas connotaciones que posee el registrar algo de cierta manera.
Javiera Leal, programadora de FIDOCS 2