Cecilia Mangini filmó el cotidiano de aquellos a quienes se quería ocultar, de quienes no había registro. Su obra posee un valor en sí mismo al situarse en un territorio cargado de lucha de clases. También fue una figura lúcida y consciente de las formas en las que se puede trabajar la imagen.
Javiera Leal, programadora de FIDOCS 29
Essere donne
Documental que ilustra la condición de la mujer en Italia, contraponiendo imágenes publicitarias con situaciones reales y cotidianas. La historia se desarrolla a través de entrevistas a mujeres de distintas regiones, desde una recolectora de frutas hasta una trabajadora farmacéutica altamente especializada. Una obra que se adelanta al feminismo, mostrando la contribución de las mujeres a la política y la justicia social.
Maria e i giorni
Una casa de campo en Puglia y una familia numerosa; hijos, nietos, bisnietos. Al frente, Maria di Capriati, una enérgica mujer que se hace cargo del funcionamiento del hogar y el cuidado de las personas, los animales y las plantas. Su avanzada edad y la idea de la muerte no la inmutan; la vida cotidiana llena sus días, con su entramado de pequeñas pero necesarias obligaciones.
Stendalì (Suonano ancora)
En Apulia, Lucania y Cerdeña, el uso del lamento fúnebre aún perdura. La gente reacciona al duelo según una antigua costumbre cantando y bailando con un ritmo melódico, a veces melancólico, a veces agitado. La película nos sitúa en medio del ritual de las plañideras en un funeral en Salento, al sur de Italia.
Divino Amore
Un documental anti etnológico y anti antropológico sobre la peregrinación nocturna de
los fieles de la Virgen del Santuario de Amor Divino, ubicado a las afueras de Roma. Un culto arcaico nacido en tiempos modernos, al final de la Segunda Guerra Mundial.
Cecilia Mangini (1927, Mola di Bari – 2021, Roma, Italia) fotógrafa y cineasta. Fue la primera mujer documentalista del cine italiano de posguerra. Su obra se caracteriza por una mirada social y política profundamente comprometida: documenta la marginación, el trabajo y la industrialización. Creció en Florencia y vivió en Roma desde principios de los 50. Ahí trabajó como organizadora de la federación italiana de cineclubes y conoció al director Lino Del Fra, quien se convirtió en su compañero de vida y trabajo; juntos realizaron documentales que fueron premiados internacionalmente. Colaboró con Pier Paolo Pasolini, quien escribió los textos que acompañan las imágenes de tres de sus primeros cortometrajes: ‘Ignoti alla città’ (1958), ‘Stendalì (Suonano ancora)’ (1960) y ‘La canta delle marane’ (1961). Por sus ideas políticas y personalidad, se enfrentó a la censura y al rol de las mujeres en un mundo masculino.