Las películas de Cecilia Mangini mantienen aquel destello material que vuelve un documental, precisamente, un documento de una época. Pero ella no se remite solo a lo tangible, se permite jugar con los materiales, perderse en aquellas piezas, incluso ser un poco pícara. Son películas que retratan la condición misma del vivir, pero es un vivir con convicción, un vivir político. Aquello nunca dejará de hacer sentido, quizá es por eso que se sienten tan relevantes en nuestro presente, incluso más que en aquel entonces.
Javiera Leal, programadora de FIDOCS 29
La canta delle marane
Un grupo de niños de los suburbios juegan, ríen, pelean y pasan el calor del verano bañándose en una marana: arroyo o zanja de agua estancada y generalmente sucia que recorre las periferias de Roma. La cámara los sigue de cerca, captando sus gestos y miradas, creando una coreografía visual que, acompañada del relato poético de Pier Paolo Pasolini, da voz a sus anhelos y sueños.
La briglia sul collo
En el barrio romano de San Basilio, Fabio Spada, un niño de 7 años, es etiquetado como inadaptado por la escuela y enviado a una clase especial. ¿Cómo reacciona su familia? ¿Qué dicen los vecinos? ¿Qué piensan los profesores, el director y el psicólogo de la escuela? Se sospecha que lo que está en juego no es la reeducación de un niño, sino más bien la aprobación social.
Tommaso
Un niño y una motocicleta. Un niño que quiere correr. Tommaso también quiere correr, ser mejor persona, escapar de las condiciones de pobreza en las que vive. Los jóvenes de Brindisi son un poco como él: ven en la fábrica una gran oportunidad. Con su motocicleta, Tommaso expresa sus deseos frustrados, las esperanzas de un niño impresionado por la grandeza de los complejos industriales. Sí, Tommaso irá a la fábrica, se convertirá en un trabajador.
Brindisi ’65
En la ciudad campesina de Brindisi se ha inaugurado la planta petroquímica más grande de Italia. Una voz recita titulares de prensa que celebran su llegada y las imágenes muestran la realidad: bajos salarios, malas condiciones laborales, niños pequeños -habitantes de zonas superpobladas- haciendo tareas domésticas. Mientras, los patrones intercambian chistes de la población local en restaurantes, salones de baile y teatro, mostrando una abismante desconexión económica y cultural.
Cecilia Mangini (1927, Mola di Bari – 2021, Roma, Italia) fotógrafa y cineasta. Fue la primera mujer documentalista del cine italiano de posguerra. Su obra se caracteriza por una mirada social y política profundamente comprometida: documenta la marginación, el trabajo y la industrialización. Creció en Florencia y vivió en Roma desde principios de los 50. Ahí trabajó como organizadora de la federación italiana de cineclubes y conoció al director Lino Del Fra, quien se convirtió en su compañero de vida y trabajo; juntos realizaron documentales que fueron premiados internacionalmente. Colaboró con Pier Paolo Pasolini, quien escribió los textos que acompañan las imágenes de tres de sus primeros cortometrajes: ‘Ignoti alla città’ (1958), ‘Stendalì (Suonano ancora)’ (1960) y ‘La canta delle marane’ (1961). Por sus ideas políticas y personalidad, se enfrentó a la censura y al rol de las mujeres en un mundo masculino.