Tras la muerte de su padre, las hermanas Karina y Camila buscan atravesar el duelo y reconstruir una imagen de él. A partir de recuerdos fragmentados y archivos familiares, intentan nombrar una ausencia marcada por el alcoholismo. El hallazgo de su segundo nombre, Jacinto, ocultado hasta entonces, abre una reflexión sobre la herencia, la memoria y la forma en que se construye la figura de un padre cuando ya no está.